CAPITULO 5
Ambos
muy cansados llegan a la parte de ariba del Duomo, Alejandro ha acabado en
tirantes yy la sudadera en el hombro, sudado y dejando ver sus brazos, algo fibrados,
se mueve el pelo, está pegajoso de la gomina, como havia pensado: Ha valido la
pena solo por esas vistas.
Carolina
por su parte no pierde el glamour,
lleva leggins, converse y una camiseta un
tanto ajustada que deja entrever sus curvas, aunque solo tiene 16 años y es
bajita, es de las mejor formadas de su clase, aunque egun ella, tiene unos ojos
“ excesivamente grandes.” Algo le llama la atención, un chico, alto, no muy
musculado que sonríe al sacar un par de fotos de las vistas, con una cámara que
parece buena, parece satisfecho de sus fotos. Coje su sudadera del hombro para colocársela
alrededor del cuello y sorpresa! Te mira! Uy que vergüenza, te ha pillado de
pleno mirándole, que corte!
Alejandro
se sorprende al ver a una chica tan pequeñita y con una envergadura de ojos tan
grande, ni siquiera va maquillada, no le hace falta, es una chica con una
sonrisa muy dulce que parece ser que lo estaba mirando, se ha reido, ha sido
mas bien una risa nerviosa por avergonzarse de que lo estaba mirando y que la
ha pillado de pleno, intercanvian un par de sonrisas y Alejandro baja del
Duomo, vaya, que chica mas guapa…
Carolina
ve como su llamado ahora “príncipe azul” baja del Duomo, han intercanviado un
par de sonrisas y el chabal ha decidido irse, quizás no se vuelven a ver o quizás
y solo quizás si.
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